Ernesto Moya Pedrola defrauda confianza de sus clientes

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Por Martín Ortiz

El patrono de Montepío Luz Saviñón envuelto en un escándalo de fraude a la empresa mexicana OPEMSA.

Como parte de una filtración a una reconocida revista chilena de corte católico denominada “Valor Cristiano” en días pasados salió a la luz supuestos fraudes y malos manejos cometidos en la reconocida institución Montepío Luz Saviñón, en parte de personal de la institución y orquestado por el Director General Roberto Kiehnle.

Además de venta de mercancía robada y suministrada por estos directivos destaca sobre todo el fraude cometido a la empresa mexicana OPEMSA, propiedad de Gustavo Rosado, quien es un reconocido empresario en el medio de los servicios de asistencia.

OPEMSA es una empresa con sólida trayectoria a lo largo de 15 años y perteneciente al Grupo GR especializados en atención a diversos sectores en el rubro de asistencia, desde los seguros por obvias razones, hasta tiendas departamentales y casas de empeño. Es precisamente en este rubro en el cuál ha sido objeto de un fraude por parte de los directivos de Montepío Luz Saviñón.

De acuerdo a lo publicado por la revista chilena, el Director General de Montepío, Roberto Kiehnle Zarate y José Javier Miranda Nava de Finanzas “contrataron a OPEMSA para que les administrara el negocio de préstamos por vehículos en movilidad para incrementar la cartera con el objeto de realizar la cobranza y recolección a cambio de una tarifa.

OPEMSA desde julio de 2014 hasta octubre de 2017 deposito a Montepío más de 100 millones de pesos por concepto de recuperación de vehículos (de ese tamaño el negocio) depósitos de los que no emitió ningún comprobante fiscal más que de la parte de los intereses, que representa el menor  porcentaje,  los ejecutivos de Montepío empezaron a retener los pagos reportando cifras menores y finamente en mayo 2017 cortaron todo tipo de comunicación. La empresa 100 por ciento mexicana ha tenido  que seguir administrando no solo la plataforma, sino  gastos inherentes a la operación, los cuales son muy altos. Ocasionando pérdidas económicas importantes así como mala reputación con los proveedores por la falta de pagos oportunos.

Es de resaltar que en muchos casos, las unidades empeñadas no pudieron ser  recuperadas ya que derivaban de hechos ilícitos, facturas apócrifas, comprobantes de domicilio  falsos y otros fraudes, a esto se sumó la difícil comercialización  de las unidades que se lograron recuperar ya que el mayor porcentaje presentaba adeudo de tenencias, falta  de verificaciones, fallas mecánicas, falta de llaves, falta de piezas, maltratados, reporte por robo etc.

Lo más relevante es que esto representa para más de 1000 pignorantes un limbo legal. Porque si bien pagaron muchos casos a Montepío, este nunca reporto a OPEMSA, por lo que ahora no se tiene claro a quien le deben.”

Esto en México es conocido como fraude. Fraude a la empresa mexicana que actuó de buena fé, pero que por los impagos ahora tiene un lío legal y fraude a miles de personas que están en el vacío legal sin saberlo y a merced de las fauces de estos supuestos directivos sin escrúpulos.

Cabe la pena preguntarse también si Ernesto Moya Pedrola está al tanto de la situación como patrono principal y si es que la está solapando. Este lío podría incluso escalar a esferas nacionales si es que intervienen instancias federales por tratarse de una actividad realizada en todo el territorio nacional.

Por lo pronto el nombre del patrono Ernesto Moya y el de una institución con más de 100 años como es Montepío Luz Saviñón están en entredicho.

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