Ser pareja en el amor y en la moda

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Año 1997. En el estreno de La sombra del Diablo (1997) Brad Pitt, protagonista de la cinta, se presentó con su novia de aquel entonces Gwyneth Paltrow con un look mimetizado que fascinó a la prensa. Ambos, que casi parecían gemelos, lucían un corte de pelo a lo garçon con el mismo tono dorado y un estilismo tan Calvin Klein que duele con solo volver a mirarlo.

Con aquella simbiosis estilística —de la que ya han pasado 21 años— se atizaba una hoguera de concordancia textil, amorosa y pública de la que muchos famosos han hecho uso (y abuso) en la alfombra roja por iniciativa propia o bajo contrato publicitario. Entre algunas de esas parejas están: Kate Moss y Johnny Depp, Cindy Crawford y Richard Gere, Britney Spears y Justin Timberlake o, más recientemente, Chiara Ferragni y Fedez. A esta sincronía, hoy la llaman keo-peul-look; y los últimos en practicarla han sido la presentadora Cristina Pedroche y su marido, el cocinero tres estrellas Michelin Dabiz Muñoz.

Hace escasos días, la presentadora mostraba una fotografía de la pareja en una conocida red social en la que lucían dos cazadoras de cuero bicolor idénticas. La prenda, en cuestión, es una cazadora tipo biker de la marca española Osant —modelo Rapsodia customizable— que ronda los 1.550 euros. La instantánea, a la que acompaña la frase “Ayer cene en @streetxo_madrid y hoy en @streetxolondon ¡Qué suerte tengo! Y menudo pibón de marido que tengo, y sí, nos gusta vestir igual jajajaja. Afortunada en todo” ha generado más de 80.000 comentarios; una prueba más de la repercusión que tiene cada uno de los movimientos de la presentadora en Internet.

Esta coincidencia fashion no es la primera que Pedroche y Muñoz llevan a cabo. Su afición al los outfits relajados también les ha llevado a vestirse igual o similar en eventos deportivos, en vacaciones o en salidas nocturnas. Incluso, a modo de chiste, el cocinero se ha inmortalizado con los esperados vestidos que han convertido en todo un acontecimiento la aparición de su mujer cada año en el que ha sido la encargada de presentar las campanadas de Fin de Año para la cadena de televisión en la que trabaja habitualmente.

Mientras que para algunos el hecho de que una pareja lleve el mismo look es una decisión simplona, hortera o innecesaria para algunos medios especializados ha supuesto una tendencia de la que hacerse eco. Prueba de ello fue el artículo que, en 2013, le dedicó a este fenómeno el periódico The Wall Street Journal. En la pieza se relataba como cada vez más parejas chinas elegían el mismo atuendo en señal de demostración de su amor como revancha a las escenificaciones de afecto tradicionales tales como besarse en público, pasear de la mano o llevar anillo de compromiso o alianza de matrimonio.

Aunque los jóvenes asiáticos han sido (y son) noticia por ser responsables de avivar esta tendencia y poblar con la temática la adictiva red social Pinterest, lo cierto es que desde hace años muchas celebrities de Hollywood han jugado a hacer fashion match. Y lo han hecho en los más diversos escenarios, desde paseando sobre alfombras rojas, a inmortalizados tras persecuciones de paparazis en sus salidas nocturnas o con posados cuidadosamente acordados en redes sociales o en publicaciones dedicadas a la crónica social.

Chiara Ferragni (empresaria italiana) y su prometido —y padre de su hijo Leo—, el cantante Fedez son la penúltima pareja que le ha cogido gusto a eso de compartir prendas y paletas cromáticas en muchas de sus apariciones públicas. Para muestra el estilo hiphopero con el que la creadora de The Blonde Salad parece sentirse absolutamente identificada.

Echando la vista atrás más de una década, hay que reconocerle el mérito al look coordinado a David y Victoria Beckham. Quedan para el recuerdo los estilismos que lucieron en aquellos MTV Movie Awards de 2003 en los que aparecieron vestidos de blanco impoluto por obra y gracia de Dolce & Gabbana. O ese homenaje country que le rindieron Britney Spears y Justin Timberlake al mismo género musical en los American Music Awards de 2001. ¡Cómo olvidarse de Esther Cañadas y Mark Vanderloo! Quienes personificaron un estilo de vestir (el neoyorquino) y de entender el amor gracias a la campaña de la fragancia DKNY, de nombre homónimo, que protagonizaron en 1997.

Volviendo al final de la década de los noventa —el punto de partida de este artículo— resulta inevitable trazar una línea entre aquella imagen del tándem Paltrow-Pitt y el formado por Pedroche-Muñoz. Y es que, las mismas demostraciones de amor reaparecen tonificadas cada cierto tiempo para fortalecer esa frase que tan sabiamente acuñó Picasso: “El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto”.

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