La nueva jefa de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la estadounidense Amy Pope, abogó este lunes por la creación de rutas más seguras para los migrantes que viajan desde América del sur y central hacia Norteamérica, mientras se multiplica el uso de peligrosas rutas como el Tapón del Darién.
“Sean rutas laborales, humanitarias o de reunificación familiar, necesitamos garantizar que las personas que no puedan seguir en su lugar de origen tengan una manera segura de ir a otras sin tener que atravesar esa jungla tan extremadamente peligrosa”, señaló en su primera rueda de prensa como directora general de la OIM.
El número de personas que han atravesado en lo que va de año el Tapón del Darién, que une América central con la del sur en el istmo de Panamá, se aproxima ya a las 400.000 según datos de la OIM, cuando en todo 2022 se registraron 248.000.
Sobre México, otro importante foco en la migración en América, Pope subrayó que el país “siente la presión de miles de migrantes, y su Gobierno está muy interesado en crear soluciones más completas”.
Una de las soluciones en las que se trabaja, indicó, sería la creación de una “Oficina de Movilidad Segura” en la que los migrantes puedan ver facilitada su ruta antes de llegar a la frontera con Estados Unidos.
